Por: Víctor Hugo Durán | Milenio
Los 10 millones de litros de diésel ilegal que fueron asegurados en el puerto de Tampico el pasado 19 de marzo fueron descargados del buque tanque que los transportó con el uso de mangueras que se conectaron directo desde el navío hacia camiones cisterna y autotanques, los cuales fueron estacionados a solo unos metros del casco de la embarcación
Ese día, el barco Challenge Procyon, procedente de Houston, había atracado a las 08:58 de la mañana en el muelle F-7, el cual no cuenta con infraestructura para el manejo de hidrocarburos, por lo que su descarga tuvo que ser a mano.
Un ejercicio de observación realizado por MILENIO identificó ese día que en un mismo momento hasta seis camiones cisterna, todos de doble remolque, eran abastecidos desde el navío con bandera de Singapur.
Este despliegue de autotanques fue tal que en las afueras del puerto de Tampico se generaron largas filas que provocaron caos vehicular en la Calzada Blanca, la cual da acceso al recinto fiscalizado del sur tamaulipeco.
De acuerdo con el Programa Maestro de Desarrollo Portuario del Puerto de Tampico, publicado por la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) local, las Terminales de Usos Múltiples I y II, ambas públicas y a las cuales pertenece el muelle 7, sólo son aptas para el manejo de contenedores, granel mineral y agrícola, y no para el tratamiento de fluidos de petróleo o sus derivados.
En las especificaciones técnicas del muelle fiscal 7 se destaca que éste cuenta con una longitud de 180 metros y una profundidad de 9.16 metros. Su vocación de uso es el de “semiespecializado” para la “carga general unitizada, contenerizada, granel mineral y granel agrícola”.
En el puerto de Tampico, detalla el Programa de 72 páginas que fue consultado por MILENIO, la única terminal marítima especializada en el manejo de “petróleo y derivados” es el que ahí administra Petróleos Mexicanos.
“En sus actuales terminales e instalaciones, se pueden atender buques de hasta 200 metros de eslora y calado de 9.75 metros, exceptuando la terminal de Pemex ubicada en la entrada del puerto, en la cual se pueden atender buques de hasta 220 metros de eslora”, explica el documento.
La instalación de la paraestatal cuenta con 93 mil metros cuadrados de frente de agua. Solo como ejemplo del tipo de operaciones que ahí se realizan, destaca que el 15 de marzo a la estación “Pemex Refinería 2” llegó el barco Silver Houston, con bandera panameña y el cual transportaba cuatro mil toneladas de “gasolina premium”.
El mismo 19 de marzo el Jupiter Star, con bandera de Liberia, atracó en la terminal “Pemex Refinería 4” para descargar entre cuatro mil 847 y ocho mil 78 toneladas de “gasolina premium”.
De acuerdo con información del Centro de Control de Tráfico Marítimo, administrado por la Asipona de Tampico, el Challenge Procyon tiene una eslora de 181.54 metros y el 19 de marzo llegó a la costa tamaulipeca con 17 mil 459 toneladas de diésel, que ese día fueron reportadas oficialmente como “aditivos para aceites lubricantes”.
El muelle favorito
La empresa Altamarítima fue la naviera identificada como agencia consignataria responsable de la introducción del navío en el puerto de Tampico.
Documentación en poder de este medio revela que entre el 21 de febrero y el 19 de marzo pasados, la firma gestionó cuatro operaciones de llegada y descarga de tres distintos navíos, que en todos los casos atracaron en el mismo muelle 7 y presuntamente con los mismos “aditivos para aceites de carga”.
La mañana del lunes, el Gabinete de Seguridad federal reveló el aseguramiento de los 10 millones de litros de diésel que habían sido introducidos al país como “aditivos para aceites lubricantes” y que habían sido transportados desde Houston por el buque Challenge Procyion, navío que en este momento se mantiene atracado y asegurado por fuerzas federales.
En la documentación de la Asipona que reporta el movimiento de buques en el puerto de Tampico, Altamarítima aparece como la “agencia consignataria” del navío.
En espera de notificación
La agencia naviera Altamarítima, encargada de realizar los trámites para la llegada del Challenge Procyon, descartó haber recibido notificación alguna por parte de la autoridad luego del decomiso de este buque y de los más de 10 millones de litros de diésel ilegal.
Personal de operaciones consultado por MILENIO mencionó ayer que por el momento no podían dar declaraciones sobre este caso, pero reconoció que tampoco podían efectuar algún trámite para la salida de la nave.
Aunque su base de operaciones se encuentra en la Ciudad de México, Altamarítima cuenta con oficinas ubicadas en el Fraccionamiento Corredor Industrial, muy cerca de la zona habitacional conocida como Arecas, en Altamira, al norte de la Zona Metropolitana de Tampico.
El lunes, en un comunicado conjunto, la Secretaría de Marina (Semar), la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y la Guardia Nacional (GN) expusieron que tras una operación en el puerto de Tampico y tras cateos a dos predios del municipio de Altamira se logró el aseguramiento del hidrocarburo irregular, así como de diversas armas y vehículos.
“El operativo se ejecutó tras realizar labores de inteligencia e investigación con el objetivo de desarticular redes de tráfico ilegal de hidrocarburo. Con la información recabada se identificó un buque que arribó al puerto de Tampico el pasado 19 de marzo, presuntamente con carga de aditivos para aceites lubricantes, el cual fue interceptado. A su vez, se realizaron cateos en predios ubicados en Camino Antiguo a Medrano y en el Libramiento en el Ejido Ricardo Flores Magón, ambos en la ciudad de Altamira, Tamaulipas”,detallaron las autoridades federales.
Como resultado de estas labores de seguridad, se aseguró el navío, dentro del cual se incautaron dos armas cortas con cargadores abastecidos, 84 cartuchos de diferentes calibres y documentación diversa.
Además, en el terreno de una empresa de fletes, ubicado cerca de la carretera Camino Antiguo a Medrano, en el norte de la Zona Metropolitana de Tampico, se aseguraron 10 millones de litros de diésel, 192 contenedores, 23 tractocamiones con remolque y seis tractocamiones sin remolque, tres camionetas tipo pick-up, equipos de cómputo y otros materiales.
En tanto que en el otro predio ubicado en el Libramiento se aseguraron 18 cartuchos de arma corta y documentación diversa.
Fuentes federales consultadas explicaron que al introducir este diésel a territorio nacional como “aditivos para aceites lubricantes” se buscaba reducir o evitar el pago de impuestos. “Es huachicoleo fiscal”, señalaron.